
Cristina, deseo recordarte con tu alegría y tu humor a flor de piel, y decirte con palabras muy simples: Que nadie parte realmente, si deja viva su sonrisa en nuestra memoria, más aún cuando aún habitas en el recuerdo feliz de este amigo. Y escojo este instante donde la pena pulsa en mis adentros, para decirte gracias por tu amistad, y por tu apoyo cuando me decías no desfallezcas, pues allí siempre estuvo tu aliento para cada uno de nosotros, un grupo de surrealistas que inflamábamos nuestros anhelos más lejos de cualquier horizonte conocido, y así entonces nos sentías y entendías.
Recuerdo hoy tus fundamentos para decirnos crean, y creen. Agradecerte entonces por tus afectos cuando llegábamos una tarde cualquiera, a sentir que una tertulia alrededor de una taza de té, hiciese que la vida valiese la pena. Y eso era porque eras una mujer excepcional, más aún cuando sin pausa fuiste una instructora de luz y de calidez. Es por eso que siempre vuestro cariño prodigado habitará en mí, pues nos regalaste horas invaluables que brillarán en aquel día cuando nuestras pinturas sean advertidas, pues existen también para tu memoria.
Recuerdo hoy tus fundamentos para decirnos crean, y creen. Agradecerte entonces por tus afectos cuando llegábamos una tarde cualquiera, a sentir que una tertulia alrededor de una taza de té, hiciese que la vida valiese la pena. Y eso era porque eras una mujer excepcional, más aún cuando sin pausa fuiste una instructora de luz y de calidez. Es por eso que siempre vuestro cariño prodigado habitará en mí, pues nos regalaste horas invaluables que brillarán en aquel día cuando nuestras pinturas sean advertidas, pues existen también para tu memoria.
Te quiero mucho
Enrique


En el proceso que significa montar y cerrar una página, se perfila esta nueva estación en Mallorca, España, donde navegan las obras en busca de nuevas miradas. 




